Una tradición jurídica con mirada hacia el acuerdo
- Alicia Medina

- 8 mar
- 1 Min. de lectura
Reflexiones sobre conflictos, acuerdos y la mediación como una forma más inteligente de resolverlos,
porque muchos conflictos no necesitan una sentencia.
Mi vocación por la resolución de conflictos también tiene una raíz personal.
Mi padre,Francisco Medina Fernández Aceytuno, fundador del despacho Medina & González Asociados, en Santa Cruz de Tenerife, ha dedicado toda su vida profesional al ejercicio de la abogacía.
Tras seis décadas de experiencia en los tribunales, continúa hoy en activo, seleccionando cuidadosamente los asuntos en los que interviene y aportando su criterio en casos complejos.
Si algo he aprendido de él es una idea muy sencilla y profundamente jurídica al mismo tiempo: no todos los conflictos deben resolverse en los tribunales.
El Derecho es una herramienta imprescindible cuando es necesario defender derechos o resolver cuestiones que requieren una decisión judicial. Pero también existe otro tipo de conflictos —aquellos que afectan a relaciones personales, familiares o humanas— donde el desgaste emocional puede ser tan grande que, incluso ganando un pleito, todos terminan perdiendo algo importante.
Por eso siempre ha defendido que saber escoger qué asuntos deben ir a juicio y cuáles pueden resolverse mediante acuerdo es también parte de la buena práctica jurídica.
Esa visión, nacida de muchos años de ejercicio profesional, es una de las razones que me llevó a dedicarme a la mediación.
Porque la mediación no sustituye al Derecho.
Lo complementa.
Y ofrece un espacio donde las personas pueden encontrar soluciones más humanas, más duraderas y, muchas veces, más inteligentes.

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