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Síndrome de alienación parental: su prohibición legal y el papel de la mediación familiar

  • Foto del escritor: Alicia Medina
    Alicia Medina
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

El debate sobre el llamado síndrome de alienación parental (SAP) ha dado un giro definitivo en España. En 2026, el Gobierno ha impulsado una reforma legal que prohíbe expresamente su utilización en procedimientos judiciales y administrativos relacionados con menores, custodias y divorcios.

Esta medida supone un cambio importante en el ámbito de la infancia, la familia y la mediación.


El síndrome de alienación parental ya no podrá utilizarse legalmente

El Gobierno de España ha aprobado una reforma de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI) que prohíbe expresamente el uso del llamado síndrome de alienación parental y cualquier teoría pseudocientífica similar en procedimientos judiciales o administrativos.

La reforma establece que:

  • No podrán utilizarse informes basados en el SAP

  • Las resoluciones que lo empleen podrán ser impugnadas

  • Se vetan también reformulaciones o conceptos equivalentes sin aval científico

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, afirmó que España será “el primer país del mundo” en eliminar específicamente por ley el uso del falso síndrome de alienación parental.


¿Por qué se prohíbe el SAP?

La principal razón es que el SAP:

  • no cuenta con reconocimiento científico oficial,

  • no está incluido en manuales diagnósticos internacionales,

  • y su utilización ha sido cuestionada por organismos de protección de la infancia y violencia de género.

El Ministerio de Igualdad ya había advertido anteriormente sobre el riesgo de utilizar teorías pseudocientíficas en custodias y procesos familiares, especialmente en contextos de violencia o alta conflictividad.


Entonces, ¿cómo se abordan estos conflictos familiares?

Que el SAP esté prohibido no significa negar que existan conflictos complejos entre progenitores o dificultades en el vínculo de los hijos con uno de ellos.

Lo que cambia es el enfoque.

En lugar de utilizar etiquetas diagnósticas controvertidas, hoy se prioriza:

  • el análisis individualizado de cada caso,

  • la protección del menor,

  • y la escucha activa de niños y adolescentes.

Aquí la mediación familiar tiene un papel especialmente importante.


Cómo se detectan dinámicas familiares problemáticas en mediación

En mediación familiar no se trabaja desde diagnósticos como el SAP, sino desde la observación de las dinámicas relacionales y comunicativas.

Una mediadora puede detectar:

  • descalificaciones constantes hacia el otro progenitor,

  • bloqueos de comunicación,

  • lealtades forzadas,

  • instrumentalización emocional de los hijos,

  • o situaciones donde el menor queda atrapado en el conflicto adulto.

El objetivo no es etiquetar, sino ayudar a reorganizar la relación familiar minimizando el daño emocional a los menores.


Los niños ya pueden ser escuchados independientemente de su edad

Otro de los cambios más relevantes de la reforma es el fortalecimiento del derecho de los menores a ser escuchados.

La nueva normativa elimina límites de edad para escuchar a niños y niñas en procedimientos judiciales.

Esto significa que:

  • no será la edad el único criterio,

  • sino la capacidad del menor para expresar sus emociones, necesidades o percepciones.

Es importante aclarar que:


escuchar a un menor no significa hacerle decidir.

Se trata de:

  • darle voz,

  • proteger su bienestar emocional,

  • y tener en cuenta su experiencia dentro del conflicto familiar.


Mediación familiar y protección de la infancia

La mediación familiar en Tenerife y en toda España se orienta cada vez más hacia modelos centrados en la protección emocional de los hijos.

Cuando el conflicto se gestiona desde el diálogo:

  • disminuye la confrontación,

  • mejora la comunicación parental,

  • y los menores dejan de estar en medio de la batalla emocional.

Por eso, la mediación no busca vencedores ni culpables.


Busca construir acuerdos más conscientes y sostenibles.


Conclusión: menos etiquetas y más escucha

La prohibición legal del síndrome de alienación parental marca un cambio importante en la forma de abordar los conflictos familiares en España.

El foco ya no está en teorías controvertidas, sino en:

  • escuchar a los menores,

  • analizar cada situación de forma individual,

  • y proteger el interés superior del niño.

La mediación familiar ofrece precisamente eso:


un espacio donde comprender el conflicto sin simplificaciones y construir soluciones más humanas.

Porque cuando hay hijos, lo importante no es ganar una batalla legal…sino cuidar su estabilidad emocional y su futuro.


Si quieres contactar conmigo puedes rellenar el formulario con tu consulta de mi web www.aliciamedinamediadora.com

 
 
 

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