¿Quién se queda con el perro tras un divorcio? La nueva realidad de las mascotas en las separaciones
- Alicia Medina

- hace 19 horas
- 3 min de lectura
Si estás atravesando una separación y no sabes qué hacer con vuestra mascota, escríbeme por WhatsApp a través de mi web. Te responderé personalmente en menos de 24 horas.
Hace apenas unos años, la respuesta parecía sencilla.
La mascota era considerada prácticamente un bien más dentro del patrimonio de la pareja.
Pero la sociedad ha cambiado.
Y la ley también.
Hoy los animales de compañía ocupan un lugar muy diferente en nuestras vidas y en nuestros hogares.
Para muchas personas son parte de la familia.
Y los tribunales han empezado a reflejar esta nueva realidad.
Las mascotas ya no son “cosas”
Desde la reforma legal introducida por la Ley 17/2021, los animales de compañía dejaron de ser considerados simples bienes para pasar a ser reconocidos como seres sintientes.
Este cambio ha transformado completamente la forma de abordar las separaciones y divorcios.
Ya no se trata únicamente de determinar quién figura como propietario.
Ahora se analiza también:
el vínculo afectivo,
quién se ocupaba de sus cuidados,
el bienestar del animal,
y la relación que mantiene con cada miembro de la familia.
Una sentencia que refleja el cambio social
Uno de los casos más comentados fue el de una pareja que discutía por la custodia de su perro.
La resolución judicial reconoció una custodia compartida del animal y, además, condenó a una de las partes a indemnizar con 600 euros a su expareja por haberle impedido disfrutar de la compañía del perro durante diez meses.
Lo relevante no es solo la indemnización.
Lo verdaderamente novedoso es que el tribunal reconoció el daño emocional causado por la privación de la relación con la mascota.
Hace unos años, algo así habría resultado difícil de imaginar.
Las custodias compartidas de mascotas son cada vez más frecuentes
Hoy los tribunales están aprobando acuerdos que incluyen:
periodos alternos de convivencia,
reparto de gastos veterinarios,
contribución a la alimentación y cuidados,
visitas,
vacaciones,
e incluso pensiones destinadas al mantenimiento del animal.
En definitiva, soluciones muy parecidas a las que tradicionalmente se utilizaban para organizar otras responsabilidades familiares.
El verdadero conflicto rara vez es el perro
Como mediadora, he comprobado que muchas veces la discusión sobre la mascota no trata únicamente del animal.
Detrás suelen existir emociones mucho más profundas:
tristeza por la ruptura,
miedo a la pérdida,
necesidad de mantener un vínculo,
sentimiento de injusticia,
o dificultades para cerrar una etapa.
Por eso los procedimientos judiciales no siempre son la mejor respuesta.
Porque un juez puede decidir.
Pero no siempre puede sanar la relación ni reducir el sufrimiento emocional.
La mediación permite construir acuerdos personalizados
La mediación ofrece algo que los tribunales difícilmente pueden proporcionar:
Tiempo para hablar.
Tiempo para escuchar.
Tiempo para comprender qué necesita cada persona y qué es lo mejor para la mascota.
A través de la mediación pueden alcanzarse acuerdos sobre:
custodia compartida,
periodos de convivencia,
reparto de gastos,
atención veterinaria,
vacaciones,
cambios de residencia,
y cualquier otra circunstancia relevante.
Todo ello adaptado a la realidad concreta de cada familia.
Una nueva sociedad, nuevas formas de entender la familia
La evolución de la legislación y de las sentencias refleja algo evidente:
Las mascotas han dejado de ser simples animales domésticos para convertirse en miembros importantes de muchas familias.
Y cuando una familia se rompe, también es necesario pensar en ellas.
Da el primer paso
Si estás atravesando una separación y existe un desacuerdo sobre vuestra mascota, escríbeme por WhatsApp a través de mi web.
Porque muchas veces la mejor solución no consiste en decidir quién gana.
Consiste en encontrar un acuerdo que cuide a todas las partes implicadas, incluida aquella que no puede hablar pero también forma parte de la familia.

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