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¿Cuántas conversaciones importantes llevas posponiendo? El silencio también tiene consecuencias

  • Foto del escritor: Alicia Medina
    Alicia Medina
  • 26 jun
  • 2 min de lectura

Si hay una conversación que llevas semanas, meses o incluso años evitando, escríbeme por WhatsApp a través de mi web www.aliciamedinamediadora.com . Te responderé personalmente en menos de 24 horas.

Todos tenemos alguna.

Una conversación con nuestra pareja.

Con un hijo.

Con un hermano.

Con un socio.

Con un vecino.

Con un padre.

Con alguien a quien queremos… o quisimos.

Y, sin embargo, seguimos aplazándola.

“No es el momento.”

“Ya hablaré con él.”

“No quiero discutir.”

“Seguro que no sirve de nada.”

Mientras tanto, el problema sigue creciendo.


Lo que no se habla no desaparece

Existe la falsa creencia de que el tiempo resuelve los conflictos.

Pero la mayoría de las veces ocurre exactamente lo contrario.

El silencio deja espacio a las interpretaciones.

A los malentendidos.

A los reproches internos.

Y poco a poco empezamos a imaginar lo que el otro piensa sin haberle preguntado nunca.

Es entonces cuando el conflicto deja de estar en los hechos y empieza a instalarse en nuestra cabeza.


Cada conversación aplazada tiene un coste

No siempre es un coste económico.

Muchas veces es un coste emocional.

Estrés.

Ansiedad.

Insomnio.

Distancia.

Pérdida de confianza.

Relaciones que se enfrían.

Personas que dejan de hablarse durante años.

Y, en ocasiones, todo comenzó por una conversación que nadie se atrevió a tener.


El miedo suele ser el verdadero protagonista

No evitamos hablar porque no nos importe.

Lo evitamos porque nos importa demasiado.

Tenemos miedo a la reacción del otro.

A que se enfade.

A que nos rechace.

A perder la relación.

Pero hay algo que conviene recordar:

No hablar también tiene consecuencias.

Y, muchas veces, son peores.


La mediación crea el espacio que muchas conversaciones necesitan

Hay momentos en los que las emociones son tan intensas que resulta muy difícil sentarse a hablar sin terminar discutiendo.

Ahí es donde la mediación cobra todo su sentido.

No porque el mediador resuelva el problema.

Sino porque crea las condiciones para que las personas puedan escucharse de verdad.

Con calma.

Con respeto.

Sin interrupciones.

Y con un único objetivo: encontrar una salida.


No esperes a que el conflicto decida por ti

Cuanto más tiempo dejamos pasar, más difícil suele resultar dar el primer paso.

Por eso muchas personas me dicen al terminar una mediación:

“Deberíamos haber hecho esto mucho antes.”

Y probablemente tengan razón.


Da el primer paso

Si hay una conversación que llevas demasiado tiempo evitando, quizá hoy sea un buen momento para empezar.

Escríbeme por WhatsApp a través de mi web.

Porque muchas relaciones no se rompen por una gran discusión.

Se rompen por todas las conversaciones que nunca llegaron a producirse.

 
 
 

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