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Cuando una mediación termina con una sonrisa: la mejor herencia que unos padres pueden dejar a sus hijos

  • Foto del escritor: Alicia Medina
    Alicia Medina
  • 2 jul
  • 2 min de lectura

Si estáis iniciando una separación y queréis proteger a vuestros hijos por encima de cualquier diferencia, escribidme por WhatsApp a través de mi web. Os responderé personalmente en menos de 24 horas.

Existe la idea de que las personas acuden a mediación porque no consiguen entenderse.

Y es cierto que muchas veces ocurre así.

Pero hay otras mediaciones que son muy diferentes.

Y, sinceramente, son las que más disfruto.

Acabo de vivir dos casos consecutivos en los que la pareja tenía algo muy claro desde el primer momento:

“Nuestra relación de pareja termina. Pero nunca dejaremos de ser padres.”

Cuando escucho frases así, sé que estamos construyendo algo muy importante.


No todas las mediaciones nacen del conflicto

Hay parejas que llegan a mediación buscando algo muy distinto.

No buscan que alguien les diga qué hacer.

Buscan confirmar que van por el buen camino.

Ordenar sus ideas.

Revisar los acuerdos.

Anticiparse a posibles dificultades.

Y salir con la tranquilidad de haber construido un proyecto sólido para sus hijos.

Es un ejercicio de enorme responsabilidad.

Y también de generosidad.


Los hijos necesitan mucho más que dos casas

Los niños necesitan sentirse seguros.

Necesitan estabilidad.

Necesitan saber que, aunque sus padres ya no vivan juntos, siguen formando un equipo cuando se trata de cuidarles.

Porque la forma en que los adultos gestionan una separación influye profundamente en el desarrollo emocional de sus hijos.

En su autoestima.

En su sensación de seguridad.

En la confianza con la que aprenderán a relacionarse con los demás.

No podemos evitar que una separación les afecte.

Pero sí podemos decidir cómo les afectará.


Padres que piensan en el futuro

En estas dos últimas mediaciones he visto algo que me emociona profundamente.

Padres capaces de dejar a un lado el orgullo para preguntarse:

“¿Qué necesita nuestro hijo?”

Y esa pregunta cambia por completo la conversación.

Ya no se trata de ganar.

Se trata de construir.

Ya no se trata del pasado.

Se trata del futuro.


Como mediadora, solo puedo felicitarles

Confieso que, cuando termino una mediación así, me nace decirles algo que pocas veces se escucha.

Enhorabuena.

Porque estáis demostrando que es posible separarse con respeto.

Que es posible discrepar sin destruirse.

Y que es posible ofrecer a un hijo un entorno de calma, coherencia y cariño, aunque sus padres ya no sean pareja.

Para mí, esos padres son un ejemplo.

No porque sean perfectos.

Sino porque han entendido que el verdadero éxito no consiste en tener razón.

Consiste en seguir cuidando de lo más importante.


La mediación también sirve para reforzar lo que ya funciona

No esperes a que aparezca un gran conflicto para acudir a mediación.

También puede ayudarte a diseñar acuerdos, reforzar vuestra comunicación como padres y tomar decisiones con serenidad.

Porque la mejor herencia que unos padres pueden dejar a sus hijos no es una vivienda.

Es crecer viendo que, incluso en los momentos difíciles, supieron tratarse con respeto.

Y ese aprendizaje les acompañará toda la vida.

 
 
 

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© 2021 Alicia Medina Mediadora

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